La salud mental también se cuida en casa: cómo acompañar a una persona mayor (y a quien la cuida) en Salamanca

Cada 10 de octubre se celebra el Día Mundial de la Salud Mental. En los domicilios de Salamanca donde trabajamos cada día lo vemos claro: el ánimo de una persona mayor depende mucho de cosas pequeñas. Tener con quién hablar. Mantener sus rutinas. Salir a dar un paseo. Sentir que sigue decidiendo sobre su vida. Y al otro lado está la familia que cuida, que también necesita cuidarse. Te contamos qué señales vigilar, qué ayuda en el día a día y a quién acudir.

La tristeza en las personas mayores no es «cosa de la edad»

Estar siempre triste, no tener ganas de nada o dormir mal no forman parte normal de hacerse mayor. A veces decimos «es que ya tiene sus años» y dejamos pasar un malestar que tiene alivio. La soledad no deseada, la pérdida de la pareja o de los amigos, una enfermedad que limita, dejar de conducir o de salir solo… Todo eso pesa. Y pesa tanto como cualquier diagnóstico.

Señales de alerta en tu padre o tu madre

Cambios en el ánimo y en el carácter

Fíjate si le notas más apagado de lo habitual durante semanas, si ha perdido el interés por lo que antes le gustaba —la radio, la partida de cartas, llamar a los nietos—, si está más irritable o llora con facilidad. Atención también si dice que «ya no sirve para nada» o que «es una carga».

Cambios en la rutina y en la casa

Muchas veces las pistas están en casa: la nevera casi vacía, la medicación sin tomar, menos cuidado en el aseo, las persianas bajadas a mediodía, días enteros sin salir. Dormir mucho más, o mucho menos, y comer peor también cuentan.

Quejas físicas y olvidos nuevos

El malestar emocional a menudo se expresa a través del cuerpo: dolores que van y vienen, cansancio, mareos. Y los despistes o la confusión que aparecen de repente merecen consulta: pueden tener causas muy distintas, y solo un profesional puede valorarlas.

Y si eres tú quien cuida, mírate también

Cuidar a quien quieres es un acto de amor, pero también agota. Presta atención si el cansancio no se te pasa ni descansando, si duermes mal, si te notas irritable o con una culpa constante, si has dejado de ver a tus amigos o de ir a tus propias citas médicas, o si sientes que ya no llegas. No es debilidad: es una señal de que necesitas apoyo. Cuidar a quien cuida también es salud mental.

Qué ayuda en el día a día

Conversación y compañía

Una llamada a la misma hora, un café juntos, escuchar sin prisa. La compañía no tiene que ser larga para ser valiosa; importa que sea frecuente y sincera.

Rutinas que dan sentido

Levantarse a una hora fija, vestirse aunque no se vaya a salir, tener pequeñas tareas propias: regar las plantas, ir a por el pan, preparar esa receta de siempre. Las rutinas ordenan el día y sostienen el ánimo.

Moverse y salir

Un paseo por el barrio, un rato al sol en un banco de la plaza o una vuelta por el parque. Moverse, dentro de las posibilidades de cada persona, le sienta bien al cuerpo y a la cabeza y facilita encontrarse con otros.

Que siga decidiendo

Qué ponerse, qué comer, con quién quiere estar. Aunque necesite ayuda, seguir eligiendo protege su dignidad y su autoestima. Es la base de la Atención Centrada en la Persona con la que trabajamos.

Un respiro para la familia

Turnarse con los hermanos, aceptar la ayuda de un vecino, reservar unas horas a la semana solo para ti. Cuando no hay forma de organizarlo, un apoyo profesional marca la diferencia.

Cuándo y a quién acudir en Salamanca

Pedir ayuda no es fallar. Es lo más sensato que puedes hacer, por tu familiar y por ti.

El médico de familia es la primera puerta. En el centro de salud pueden valorar qué está pasando, descartar otras causas, revisar la medicación y, si hace falta, derivar a salud mental. Ve también por ti, si eres quien cuida.

Los servicios sociales te orientan sobre recursos y ayudas: teleasistencia, ayuda a domicilio, valoración de la dependencia. En la capital, la puerta de entrada son los CEAS del Ayuntamiento de Salamanca, con cita previa en el 900 550 010; en los pueblos, el CEAS de tu zona.

Si aparecen ideas de muerte o de suicidio, en tu familiar o en ti, no esperes. La Línea 024 de atención a la conducta suicida, del Ministerio de Sanidad, es gratuita y confidencial, atiende las 24 horas todos los días del año y también escucha a familiares y allegados. Ante una emergencia o un riesgo inmediato, llama al 112.

Cómo te acompañamos en Gerhogar

Somos una empresa familiar salmantina y lo tenemos claro: cuidar bien es cuidar a la persona entera.

Con la ayuda a domicilio y el acompañamiento, una profesional llega a casa a la hora acordada. Ayuda con el aseo, las comidas o los recados, pero también conversa, acompaña al paseo o al médico y nota a tiempo los cambios de ánimo para avisar a la familia. Detrás hay un equipo multidisciplinar —psicología, terapia ocupacional, enfermería, fisioterapia y trabajo social, entre otros— para que lo sanitario y lo social vayan de la mano.

Nuestro Centro de Día & Club Social, en el centro de Salamanca, es un sitio para salir de casa, hacer actividades físicas, cognitivas y de ocio en grupos reducidos y, sobre todo, estar con otras personas, a jornada completa, media jornada o por horas. Y a la familia le da algo que también necesita: unas horas de respiro sabiendo que su ser querido está bien atendido.

Nuestras trabajadoras sociales te orientan sobre ayudas y trámites. Si vives fuera de la capital, consulta dónde trabajamos.

Hablemos, sin compromiso

Si notas que tu padre o tu madre se apaga, o que tú ya no llegas, no lo dejes pasar. Habla con su médico de familia y, si te ayuda, también con nosotros: te escuchamos y buscamos juntos el apoyo que mejor os encaje. Llámanos al 923 05 08 68, escríbenos a info@gerhogar.es o déjanos tus datos en nuestra página de contacto.

Porque la salud mental también se cuida en casa. Y nadie debería cuidar solo.

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